Santa María Canchesdá: El Pueblo que Pinta la Cerámica de Fantina
Cada vasija de Fantina lleva horas de trabajo de manos reales, en un pueblo real, con una tradición que se transmite de generación en generación.
¿Dónde está Santa María Canchesdá?
En el Estado de México, a unas horas de la Ciudad de México. Es un pueblo pequeño donde la cerámica no es una industria: es una identidad. Las familias han trabajado el barro durante generaciones, perfeccionando técnicas que combinan tradición prehispánica con diseño contemporáneo.
¿Cómo se hace cada vasija?
- Moldeo: cada vasija hexagonal se moldea a mano. No hay moldes industriales.
- Secado: las piezas se secan al aire libre, controlando que no se agrieten.
- Horneado: el primer horneado fija la forma.
- Pintado a mano: cada artesana pinta su diseño único. No hay dos vasijas idénticas.
- Esmaltado y segundo horneado: el esmalte da el acabado final y sella la cerámica para uso alimentario.
Comercio justo
Fantina paga un precio justo por cada vasija. No intermediamos con fábricas: trabajamos directamente con las artesanas. Cada pieza numerada tiene un nombre detrás.
¿Por qué cerámica y no vidrio?
Porque una vasija de cerámica pintada a mano es una pieza que se queda contigo. Cuando la miel se acabe, la vasija apenas empieza: puede servir como decoración, contenedor, o simplemente como recuerdo de que hay cosas en México que todavía se hacen con las manos.
Conocé la pieza: Edición Enredadera →