Santa María Canchesdá: donde se pinta la cerámica de Fantina
La vasija pasa cuatro veces por un par de manos. En la cuarta ya no hay regreso.
La cerámica de este pueblo viaja más lejos que su nombre. Hay piezas vaciadas, quemadas y pintadas aquí sobre mesas de lugares donde nadie sabría ubicar Temascalcingo en un mapa. Fantina le devuelve el nombre al objeto: cada vasija que vendemos se hace aquí, por gente que vive aquí, y esta página es donde eso queda escrito.
Dónde está
Santa María Canchesdá está en el municipio de Temascalcingo, en el extremo noroeste del Estado de México, cerca de donde colinda con Querétaro y Michoacán, a unos 160 kilómetros de la Ciudad de México. Tiene 1,898 habitantes (INEGI, 2020) y está a unos 2,543 metros. El nombre viene del mazahua, la lengua del pueblo originario más grande del Estado de México, que se nombra a sí mismo hnatho.
Al sur de Temascalcingo, sobre el camino entre Atlacomulco y El Oro, corre una línea de pueblos alfareros: Santa María Canchesdá, Boshesdá, San Juanico, Santiago Coachochitlán. En este municipio la alfarería es el segundo sustento después del campo. Canchesdá es el que dejó el barro por la cerámica de alta temperatura: más dura, más blanca, y no se desportilla como el barro viejo.
El taller
Se trabaja en talleres familiares, casi todo a mano. Dick Papousek, antropólogo neerlandés, pasó nueve años entre estos alfareros, de 1967 a 1976. Medio siglo después nadie ha escrito cómo se sostiene el pincel. No hay palabras para cuánta presión aguanta una superficie curva antes de que el trazo se abra, así que se sigue aprendiendo mirando.
Fantina les compra directo a los talleres. Sin fábrica de por medio. Cada vasija numerada tiene un nombre detrás: alguien la vació, alguien la esperó, alguien la pintó sabiendo que no podía equivocarse.
El barro
Barro y agua, batidos y dejados reposar un día entero, luego pasados por criba. Con ese barro se vacía la vasija. El hexágono es una decisión, no una inercia: seis caras planas son seis lienzos pequeños, y lo que la curva le niega al pincel el hexágono se lo devuelve. La abeja va en relieve en la cara del frente.
Luego, la espera. Las piezas secan al aire libre y nada lo apura. Si el barro suelta el agua demasiado rápido se cuartea, y una grieta no se repara: la pieza se aparta. Es la etapa más aburrida de contar y la que más piezas cuesta.
La primera quema
La primera quema fija la forma. Lo que entra al horno todavía es barro: blando, corregible, sin decidir. Lo que sale es cerámica y ya no será otra cosa.
La mano que pinta
Esta es la etapa que ninguna fábrica reproduce. Quien pinta trabaja a mano alzada, con el pincel cargado directo sobre la pieza ya quemada. Sin plantilla, sin calca, sin trazo de lápiz. Una sola vasija se lleva la mayor parte de un día.
La prueba es sencilla. Ponga lado a lado dos piezas del mismo diseño. Si el grosor de la línea es idéntico y las flores caen en el mismo lugar al milímetro, fue estarcido o impreso. El trabajo a mano alzada reprueba esa prueba a propósito: la línea engorda donde el pincel se cargó y adelgaza donde se levantó, y la enredadera de una vasija nunca cae como en la siguiente.
El esmalte
Se aplica el esmalte y la vasija vuelve al horno. La segunda quema sella la cerámica y mete la pintura debajo del esmalte, donde una jerga ya no la alcanza. El trazo que alguien hizo esa mañana, sin poder corregirlo, sigue ahí cuando la miel se acabó.
El número
Enredadera es una edición de setecientas. Cada vasija lleva su propio número, y los números no se vuelven a emitir. La cifra no es una táctica. El mezquite florece unas semanas en secas, solo los años que la lluvia lo permite, y lo que las abejas alcanzan a juntar en esa ventana es la edición entera. Cuando sale la número setecientas, la edición se cierra; la siguiente será otra floración y otra pincelada.
No es Talavera
La Talavera es loza de esmalte de estaño con centro en Puebla, con su propia paleta y su propia denominación de origen. Las vasijas de Canchesdá son trabajo mazahua del Estado de México: otro barro, otra región, otras manos. No llevan esmalte de estaño, no siguen la paleta poblana y no las vendemos con ese nombre.
Lo que va adentro
La vasija se llena en Jalisco, unos seiscientos kilómetros al poniente del barro, con miel de apicultores que siguen una floración y no un calendario. El barro viene de un lugar y la miel de otro, y cada uno conserva su nombre. Cuando la miel se acaba, la vasija se queda en la mesa: sal junto a la estufa, anillos, cerillos, o nada.
Las piezas que se hacen aquí
Cada una de estas se vació, se quemó y se pintó en Santa María Canchesdá, y se llenó en Jalisco. El envío va incluido.
- Enredadera — miel cruda de mezquite, una floración al año, en vasija numerada de una edición de 700. $145 USD
- De Todas Las Flores, 200 g — miel cruda multifloral de los mismos apicultores. $85 USD
- De Todas Las Flores, 100 g — la misma miel, en la vasija chica. $70 USD
- Café de Oaxaca de origen único — grano entero, 250 g, para la mesa de la miel. $45 USD
No hay dos vasijas pintadas igual, así que la que llega es la que alguien terminó esa mañana.
Preguntas
¿Dónde está Santa María Canchesdá?
En el municipio de Temascalcingo, al noroeste del Estado de México, en tierra mazahua, a unos 160 kilómetros de la Ciudad de México.
¿Por qué es conocida Santa María Canchesdá?
Por su cerámica de alta temperatura pintada a mano alzada. La alfarería es el segundo sustento del municipio después del campo.
¿De dónde viene el nombre?
Santa María es la patrona del pueblo. Canchesdá es una palabra mazahua.
¿La cerámica de Fantina es Talavera?
No. La Talavera es loza de esmalte de estaño de Puebla. Las vasijas de Fantina son cerámica mazahua de alta temperatura de Santa María Canchesdá, Estado de México.
¿Cada vasija se pinta a mano?
Sí. Cada una se pinta a mano alzada, sin plantilla ni calca, por eso no hay dos iguales.
¿Qué significa el número de una vasija Enredadera?
Enredadera es una edición de 700. Cada vasija lleva su propio número y los números no se vuelven a emitir.
¿Cómo se cuida la vasija?
Lávela a mano con agua tibia y jabón suave. Ni lavavajillas ni microondas.
¿Se puede comprar cerámica de Santa María Canchesdá en línea?
Sí, en fantinamexico.com. El envío va incluido.
El Registro
Una carta cuando una floración se vuelve edición, enviada antes de que la edición abra. Quien está registrado elige su número primero. No mandamos nada más, y no hay descuentos.